En primer lugar,
la aparición de los primeros ferrocarriles a vapor en Colombia a comienzos del
siglo XX determinó el inicio de la explotación del carbón en nuestro país.
Posteriormente, el energético comenzó a ser consumido por la industria del
cemento, de textiles, los hornos de sal y el sector residencial, los cuales en
conjunto con el transporte ferroviario representaban una demanda de
aproximadamente 250.000 toneladas. Esta demanda era atendida con producción de
minas explotadas en forma rudimentaria ubicadas en los departamentos de
Cundinamarca, Boyacá, Antioquia y Valle.
Hacia la década
de los años 70´s, la crisis petrolera mundial hace que aparezca carbón como
recurso energético estratégico y se establece igualmente una política carbonera
que permitió al país entrar en la era de la gran minería de carbón con vocación
exportadora.
Debido al
racionamiento eléctrico de 1992 – 1993 y a la producción de cemento, los
consumos de carbón para generación de electricidad alcanzaron cifras récord
durante estos años: el consumo total nacional de carbón fue de 5´562.000
toneladas y 5´715.000 toneladas respectivamente.
Paralelamente,
aparece a comienzos de la década del 80 la gran minería del carbón, cuyo
objetivo fundamental era el de alcanzar los mercados internacionales. La gran
minería en el país se consolida a comienzos de los años 90´s con la entrada en
operación de los contratos de las áreas carboníferas: La Guajira y El Cesar,
cuyo mejoramiento organizacional se ve reflejado en el aumento de las
exportaciones de carbón de esta parte del país. Se destaca el interés de
inversionistas en los proyectos carboníferos colombianos.
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